miércoles, 31 de octubre de 2018

El ABC de los Antioxidantes

¿Qué hay de cierto sobre las propiedades casi milagrosas de los antioxidantes?, ¿que son, y cuál es su función en el organismo?

En principio vale la pena explicar que la oxidación es una reacción química, un intercambio entre elementos de la naturaleza, en el que un átomo cede o suministra electrones (se oxida) a otro átomo o molécula los recibe (se reduce).

El funcionamiento normal del cuerpo humano produce las llamadas especies reactivas de oxígeno o como también se les conoce Radicales Libres de Oxígeno (ROS) que son tóxicos. Los ROS son átomos que tienen un electrón libre y buscan otro electrón libre para parearlo, pero si obtienen (o roban) el electrón de una molécula previamente estable, esta última se desestabiliza, generando un ciclo vicioso de autodestrucción celular.
El cuerpo humano se mantiene en equilibrio con un sistema capaz de generar reacciones bioquímicas de reducción, que son los famosos antioxidantes, que son moléculas dispuestas a ceder un electrón, sin que se desestabilicen así mismas, ni a otras moléculas, por tanto, son capaces de limitar la destrucción celular.
Es un equilibrio perfecto, en el que los productos tóxicos del organismo son mantenidos a raya por un sistema de defensa llamado antioxidante. Pero este equilibrio es extremadamente lábil, se rompe fácilmente bien sea por exceso de estrés oxidativo (EOX) o bien, por una disminución del sistema antioxidante.


Los ROS son los principales responsables de desencadenar reacciones de inflamación, destrucción y envejecimiento de los diferentes tejidos del cuerpo humano; son también responsables en la patogenia de muchas enfermedades como el Síndrome de Resistencia a la Insulina (SRI), que posteriormente produce diabetes y en algunas enfermedades crónico-degenerativas.
Los niveles de ROS aumentan con el paso de los años, con una dieta desequilibrada y se aumentan exponencialmente en la obesidad. También se incrementan con los rayos UV del sol, la exposición a electromagnetismo, la falta de sueño. Todos estos son factores de estrés oxidativo (EOX).

Los sistemas antioxidantes del organismo, desde una perspectiva ilustrativa pueden ser clasificados como Sistema antioxidante endógeno y Sistema antioxidante exógeno.

Sistema Antioxidante Endógeno:
Son sistemas enzimáticos intracelulares y son producidos por el propio organismo, los principales son:

1.       El sistema de catalasa: convierte el peróxido de hidrogeno en oxígeno y agua
2.       Peroxidaxa de glutatión o simplemente Glutation: Es una proteína compuesta de tres aminoácidos, contiene selenio y ayuda a disminuir la formación del radical hidroxilo, regenera la vitamina C y regenera la vitamina E.
3.       Dismutasa de superoxido: convierte el superoxido de oxígeno en peróxido de hidrógeno.
4.       Otro grupo de proteínas antioxidantes que se encuentran normalmente en el plasma sanguíneo (transferrina, lactoferrina, ceruloplasmina y albúmina).

Sistema antioxidante Exógeno:
A diferencia del anterior, son de tipo no enzimático, se obtienen de la ingesta de alimentos, se gastan durante la acción antioxidante, por lo que deben sustituirse en la dieta. Actúan liberando electrones a nivel sérico, que son captados por los ROS y los estabilizan, además, algunos antioxidantes cumplen funciones importantes en el metabolismo de los lípidos y en la expresión genética. Se clasifican de acuerdo a su estructura química en cuatro grupos principales y dentro de ellos varios subgrupos:

1.       Carotenoides: Son una clase de pigmentos que se encuentran en vegetales que oscilan del color amarillo, naranja y rojo, son más de seiscientos, dentro de ellos se encuentra el licopeno que está en el tomate, también encontramos la vitamina A.
2.       Alilsulfuros: compuestos organosulfurados que imprimen un aroma fuerte a los alimentos, tal como el ajo y la cebolla
3.       Polifenoles: Son una amplia gama de micronutrientes presentes en vegetales, con muchas propiedades saludables, son prebióticos porque promueven la proliferación de flora bacteriana saludable,
3.1.    Flavonoides
3.1.1. Flavonas: presentes en la uva, la miel, el polen y el propóleo.
3.1.2. Flavonoles: presentes en fresas, manzanas, pepinos, da color a la planta y las ayuda a proteger contra los rayos UV del sol
3.1.3. Flavononas: se encuetra en algunos cereales.
3.1.4. Isoflavonas: presente en leguminosas, defienden a la planta contra los animales herbívoros, alto contenido en la soya y sus derivados (genisteína), tiene aplicación médica en regulación hormonal y tratamiento de síntomas de climaterio.
3.1.5. Antocianidinas: Se han identificado cerca de veinte, brindan protección a las plantas contra el herborismo, evita la congelación de los frutos y atraen a los insectos polinizadores. Pasan directamente al sistema circulatorio y allí ejercen diversos efectos farmacológicos, uno de ellos es inhibir la enzima α-gucosidasa, lo que le permite actuar como hipoglicemiante y ayuda al control de la diabetes.
3.1.6.Catequinas: es la responsable del sabor amargo del cacao
3.2.    Estilbenos: Las plantas las emplean como mecanismo de defensa contra insectos y hongos, el resveratrol derivado de la uva es el más estudiado, también están presentes en los frutos secos, tiene múltiples aplicaciones en medicina.
3.3.    Lignanos: presentes en semillas de lino, semillas de calabaza, semillas de ajonjolí y brócoli, se han relacionado con la prevención de cáncer de mama (2) y de próstata (3).
3.4.    Ácidos Fenólicos
3.4.1. Ácido hidroxibenzoico: 3-galactoepicatecina (EGCG) presente en el té verde, té rojo, té blanco y té negro.
3.4.2. Ácido hidroxicinámico: Canela cereza, manzana, café, arándanos, moras tienen este compuesto.
4.       Terpenoides: Limoneno del limón y en general todos los cítricos contienen este antioxidante.

Los antioxidantes tienen una participación importante en contra de algunas enfermedades, y un impacto significativo en la prevención del cáncer, por su habilidad de alterar mecanismos epigenéticos (cambios en la expresión de los genes), mediante la remodelación de la cromatina y la reactivación de genes silenciados, por su capacidad de modificar la acetilación y desacetilación de histonas (reacción que implica cambios en la estructura y compactación del DNA, lo que hace que se expresen o no algunos genes).

Pese a todo este impacto positivo en la salud, se han documentados casos importantes de toxicidad por varios de estos productos (4), incluso, se volvió viral, un reportaje de la BBC en que Jim McCans, ciudadano norteamericano, requirió trasplante de hígado posterior a la toma de capsulas de té verde (5).

CONCLUSIONES:
No cabe duda del beneficio que, en diferentes aspectos prestan los antioxidantes a la salud humana, sin embargo, también pueden ser tóxicos si se toman en altas concentraciones. La naturaleza es muy sabia y nos da la oportunidad de consumir todos estos antioxidantes en una dieta balanceada y saludable, en concentraciones adecuadas para el ser humano.
Estos productos que se venden bajo la etiqueta de suplementos dietarios, no deberían ser de venta libre, y los casos específicos que requieran suplementación, deberían estar sometidos a estricta vigilancia médica.

Para mayor información Tel 8673891 Alimentarte.
____________________
(1)    Gordillo Daniela, Gordillo Elizabeth. Nutrición Molecular 1ed. 2015. Ed McGrawHill.
(2)    Anticancer effects of a plant lignan 7-hydroxymatairesinol on a prostate cancer model in vivo. Bylund A, Saarinen N, Zhang JX, Bergh A, Widmark A, Johansson A, Lundin E, Adlercreutz H, Hallmans G, Stattin P y Mäkela S. 2005. Experimental Biology and Medicine 230:217-223
(3)   Volver arriba Dietary phytoestrogen intake—lignans and isoflavones—and breast cancer risk (Canada). Cotterchio M, Boucher BA, Kreiger N, Mills CA, y Thompson LU. 2008. Cancer Causes and Control 19 (3): 259-272
(5)   https://www.bbc.com/mundo/noticias-45986939


ANDRÉS NARANJO CUÉLLAR
Médico y Cirujano (USCO – Colombia)
Máster en Marketing Farmacéutico (UNED – España)
MBA (AISM – USA)

sábado, 11 de agosto de 2018

Beneficios Nutricionales del Propóleo

Incluir propoleos de las abejas en la dieta para mejorar la salud.

Las investigaciones realizadas en las últimas décadas, orientadas a determinar las propiedades biológicas del propóleo a nivel mundial, han permitido establecer que a los compuestos fenólicos se les atribuye acción farmacológica, quedando establecidas sus propiedades antibiótica, fungicida, antiviral y antitumoral, entre otras (Burdock, 1997). Sin embargo, la presencia de triterpenos pentacíclicos en propóleos brasileños en particular y en propóleos de países tropicales en general, constituye una característica importante de su composición química vinculada a su actividad antiinflamatoria, anticancerígena y antiviral (Pérez et al. 2009).
Disfrutar de los beneficios de la inteligencia natura: Las personas pueden usar propóleos puros, potentes y fuertes con mayores cantidades de niveles de flavonoides para proporcionar una defensa adicional contra los problemas que afectan el soporte celular e inmunológico.


En los análisis de la composición química de los propóleos se han identificado al menos 300 compuestos (Mani et al. 2006) y hasta 150 compuestos para una misma muestra (Greenaway et al. 1990); en la fracción aromática, más de 100 compuestos (Bankova 1987; Greenaway et al. 1987, 1988, citado en Amoros et al. 1994).
Los usos comunes de Propóleos incluyen el respaldo inmunológico para cuerpos más fuertes, así como la higiene oral para aliento fresco y encías sanas.


Cesar Augusto Talero
Zootecnista
Master en Producción Animal
Universidad Nacional de Colombia

viernes, 25 de mayo de 2018

¿Evolución o Involución Nutricional?


Los cambios en los estilos de vida, y especialmente en los hábitos alimenticios, que han ocurrido en las últimas tres décadas, tiene hasta cierto modo desconcertado a nuestro propio organismo.

La transición de la caza y la recolección a la agricultura, así como el uso del fuego para cocinar alimentos y el establecimiento de las comunidades en un lugar fijo, cambió la composición de la dieta en varias formas. Por ejemplo, la domesticación de los animales alteró la composición nutricional de la carne del ganado en comparación con la de los animales salvajes, en donde el contenido de colesterol y grasas saturadas era mucho menor; la agricultura redujo dramáticamente la diversidad de plantas comestibles, restringiendo la dieta aquellas que era posible cultivar (1).

La Revolución Industrial, introdujo en la dieta una serie de alimentos, hasta entonces desconocidos por la raza humana, azúcares refinados, cereales procesados, grasas trans resultantes del proceso industrial de convertir aceites sólidos en líquidos, con la consecuente disminución de muchos micronutrientes y la casi desaparición de varios antioxidantes de la dieta (1).

En la era informática se aumentó un problema adicional, el sedentarismo, la irregularidad de hábitos dietéticos, y las agresivas campañas de publicidad de comida chatarra, han conducido a una epidemia global de obesidad, con el aumento de toda una serie de patologías, que hoy en el argot médico se conocen como enfermedades crónicas no transmisibles.

En el mismo sentido, hoy en día las dietas son principalmente ácidas (bebidas gaseosas, bebidas energizantes, harinas, bebidas azucaradas, dulces, productos procesados de granjas industrializadas, o productos vegetales con altas cargas de fertilizantes). Las bacterias dañinas aman estas dietas ácidas lo que predispone a infecciones. Además, el organismo trabaja duro para mantener el balance de Ph acido-básico adecuado, de tal forma, que si la comida es ácida, el cuerpo saca la reserva interna alcalina para contrarrestar el ácido, es decir, extrae magnesio, calcio y aluminio (minerales básicos) de los huesos y músculos; esto estaría bien de vez en cuando, pero si se convierte en algo constante, predispone a osteoporosis y otras enfermedades.

En términos generales, la dieta actual, difiere de la dieta ancestral en los siguientes aspectos:
1.       Mayor carga glucémica (azúcar y harinas).
2.       Menor contenido en fibra.
3.       Ácidos grasos trans, que antes no existían.
4.       Mayor contenido de ácidos grasos saturados
5.       Menor ingesta de micronutrientes.
6.       Disminución de ingesta de antioxidantes (Carotenoides, Alilsulfuros, Polifenoles, Terpenoides).
7.       Dieta con PH ácido.
8.       Niveles dramáticamente reducidos de actividad física.

La información genética acumulada durante milenios por el humano, no se adapta tan fácilmente a estos cambios dietéticos y de estilos de vida, y los genes “ahorradores” que fueron positivamente seleccionados para soportar largos periodos de escasez y hambruna, hoy resultan contradictoriamente perjudiciales, ante el exceso de disponibilidad de comida. Estos genes siguen buscando guardar energía en forma de grasa (adipositos), para los tiempos de hambruna, yo hoy por hoy, no es tan frecuente que exista una hambruna (2).

Como conclusión podemos decir que por milenios nuestro organismo ha estado diseñado para superar hambrunas, que los cambios de estilo de vida y alimentación tan abruptos de las últimas tres décadas, no han permitido que nuestros genes encuentren la manera de adaptarse tan rápidamente. Nuestro organismo sigue siendo un “ahorrador” y actúa como tal, almacenando energía en forma de grasa. Este problema ha generado una gran cantidad de enfermedades crónicas no transmisibles, (hipertensión, diabetes, síndrome de colon irritable, enfermedades inmunológicas, etc).

La única manera de evitar enfermar a nuestro propio organismo, es suministrarle los alimentos que realmente necesita, en cantidades y calidades adecuadas y ejercitando nuestro cuerpo.

Los invitamos a visitar ALIMENTARTE, Calle 18 # 11ª-39, para que realice su mercado asesorado por profesionales con vasta experiencia en el campo nutricional.


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(1) Lucock MD, Martin CE, Yates ZR, Veysey M. Diet an oru genetic legancy in the recent atrhropocenter: A DArwinina perspective to nutricional healt. Journal of Evidence-Based Complementary & Alternative Medicine
(2) Walley AJ, Blakemore AIF, Froguel Pl. Genetics of obesity an the prediction of risk for healt. Human Molecular Genetics, 2006; 15.


ANDRÉS NARANJO CUÉLLAR
Médico y Cirujano (USCO – Colombia)
Máster en Marketing Farmacéutico (UNED – España)
MBA (AISM – USA)